¡TENEMOS QUE HABLAR DE LA VIDA COTIDIANA!

El EDEA es un evento organizado por los estudiantes del Programa de Postgrado en Educación Ambiental de la FURG que desde su primera edición en 2008 se ha constituido como un importante encuentro de diálogos, exposiciones e intercambios en el ámbito de la Educación Ambiental. En su génesis estuvo más enfocado a los intercambios internos dentro de la Universidad Federal de Río Grande, y a lo largo de las ediciones se constituyó como un espacio de educabilidad ambiental más allá de su institución de origen, para encontrar el diálogo con la comunidad brasileña y latinoamericana.

 

Fueron varios los temas trabajados en otros años de su realización, tales como: sobre los desafíos de la contemporaneidad; sobre la constitución de educadores ambientales; la teorización de la práctica y la practicabilidad de la teoría; la Educación Ambiental como espacio de resistencia; la pregunta sobre cómo ser colectivo en tiempos de retroceso en 2018 que evidenció la sintonía del evento con los acontecimientos políticos del escenario brasileño; en 2019 el tema del retroceso continuó resonando en la orientación del evento. En su última edición de 2020, en plena pandemia mundial, el evento continúa su resistencia y mantiene su realización haciéndolo, por primera vez, íntegramente online. Su tema fue la Educación Ambiental en el contexto de las múltiples crisis, y la pregunta: ¿qué tipo de mundo queremos?

En la presente edición, sentimos la profundización de una serie de crisis que ya estaban presentes antes y que ahora se suman a muchas otras incertidumbres de la actual coyuntura brasileña y, especialmente, a las barbaridades que se evidencian en los más diversos espacios y contextos. Esta vez, en lugar de una pregunta, hemos optado por una exclamación: ¡tenemos que hablar de la vida cotidiana!

El medio ambiente en sus múltiples significados epistemológicos se vive en la vida cotidiana. Así son las teorías y las prácticas que inspiran la realización de nuestras investigaciones en Educación Ambiental que necesitan de alguna manera encontrarse con la vida cotidiana de las comunidades, las escuelas, las políticas y todos los ambientes donde se entiende viva la Educación Ambiental. La exclamación presente en el tema del evento es una invitación y una llamada colectiva, el "necesitamos" está en nosotros, la primera persona del plural, hecha de los vínculos de los muchos "yoes" que hacen la colectividad de la sociedad.

La vida cotidiana está hecha de lo que ocurre cada día, de lo que es común, banal o trivial, pero no por ello menos relevante. Es precisamente en el trabajo de la vida cotidiana donde se tejen las relaciones que nos nutren de utopías para una vida mejor. Sin embargo, la vida cotidiana se ha visto comprimida por una serie de violencias reiteradas y legitimadas por el propio Estado, como es el hecho del aumento del desempleo, el regreso del país al mapa del hambre, la escalada del desprecio a la ciencia y la proliferación del discurso de odio contra las mujeres, los negros, las comunidades indígenas, los grupos quilombolas, los LGBTQIA+. Hablar de la vida cotidiana es también entender esas numerosas violencias que se viven a diario y que forman parte de las preocupaciones del campo de la Educación Ambiental.

Paralelamente a las múltiples violencias socioambientales destacadas anteriormente, hay otra presencia que se acentúa en la vida cotidiana, que es la aceleración tecnológica, con sus diversas consecuencias en la vida diaria, incluso como reverberante de la violencia y las desigualdades. Como es el caso de los retos de la vida escolar cotidiana que ha visto virtualizadas sus prácticas de enseñanza y aprendizaje en el contexto de la crisis sanitaria. O como una uberización del mundo del trabajo que se enfrenta a la liquidación de los derechos laborales. O el juego democrático que entra en vigor por los enfrentamientos en las redes sociales y a partir de las disputas de narrativas. Así, la vida cotidiana es tomada por mecanismos tecnológicos en diferentes espacios y sus consecuencias provocan reflexiones que atañen a la investigación en Educación Ambiental.

Hablar de cotidianidad no se agota en estas provocaciones colocadas aquí, sino que pueden ser puntos de partida para lo que encontraremos en los informes, artículos, mesas, talleres y demás espacios del evento. La organización de la XIII EDEA espera que juntos podamos hacer un evento potente a través del cálido encuentro y el fructífero diálogo que pueden propiciar las reflexiones sobre la vida cotidiana. Un evento excelente, ¡hasta pronto!